December 2015

El hidalgo rural

El invisible IV centenario del ‘Quijote’

No recuerdo que la prensa oficial y el mundo editorial cubanos hayan conmemorado el IV centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote. Resalta ese olvido aquí en Cuba, donde una de las primeras acciones de la Revolución fue aquella memorable tirada de un cuarto de millón de ejemplares de la novela de don Miguel de Cervantes y Saavedra. Lo que de grandioso, desmesurado y quijotesco tuvo esa Revolución en sus albores hace mucho terminó por encenagarse en estos lodos miasmáticos del raulato. María Teresa León definió como nadie lo que significa para nosotros Cervantes: El soldado que nos enseñó a hablar, así lo llama en el título de una biografía novelada que le dedicó. Ese hombre de armas que como afición se consagraba a las letras, y que a consecuencia de ello nos legó una patria. Porque entendámonos: la única patria real de un hombre en este 2015 es precisamente su lengua materna, en nuestro caso la cervantina. Cervantes no es uno de esos soldadotes brutales y adoradores de la muerte que llenan la historia hispanoamericana. Él es un soldado a la manera de los deshacedores de entuertos, de los caballeros andantes que, en una lectura superficial de su obra, algunos creen criticaba.

Ese hombre de armas que como afición se consagraba a las letras, y que a consecuencia de ello nos legó una patria: nuestra lengua

Un humanista, en fin, y sobre todo un continuador de la tradición de un racionalismo fundado en el diálogo entre humanos concretos que comienza en Sócrates, y tiene un renacer en occidente con Erasmo de Rotterdam. Que la segunda parte fuera escrita como respuesta al apócrifo Quijote de Avellaneda da en cierta medida cuenta de ese carácter dialogante de la obra de Cervantes.

Esa primera naturaleza soldadesca y erasmista suyas explica muchas de las peculiaridades de quienes hablamos, pensamos y sentimos en español. Sea por lo que de antes tenían ya en su natural nuestros ancestros, que los predispuso a esta habla de cruzados trotamundos reunidos alrededor de las fogatas nocturnas, sea por lo que ella de por sí nos legó. Porque todo lo que somos parece en definitiva estar en Cervantes y su novela, por sobre todo lo mejor de nosotros, habitantes de lo que el filósofo Julián Marías llama “las Españas”.

De ninguna manera puede dejar pasar un medio cubano el que este año se cumplieran 400 años de que saliera de las prensas la segunda parte de la novela por antonomasia:El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (así salió por entonces el segundo tomo). El “libro maravilloso” al decir de nuestro Gastón Baquero; la novela que se hizo a sí misma, y en que lo que comienza como un payaso en manos del autor termina por convertirse en el arquetipo de la humanidad toda y de la complicada relación con la realidad y con las ideas en que nos vemos obligados a encuadrarla. Novela de diálogos y dialogante, en que el autor conversa con su circunstancia y con las ideas y creencias de su tiempo. Obra mayor de nuestra lengua que comienza y termina en La Mancha, ese lugar desde donde se puede divisar a todo el planeta, según Jean Cocteau.

Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll

La estantería de Núria

Alicia en el País de las Maravillas no necesita carta de presentación. Escrito en 1865, es un clásico de la literatura juvenil y, incluso, de la literatura universal, que, no obstante, conocemos sobre todo por susmúltiples adaptaciones cinematográficas, siendo la más icónica la de Disney de 1951.
Por ello no creo que sea necesario explicar de qué trata Alicia en el País de las Maravillas, pues aún sin haberlo leído, todos sabemos qué ocurre y cómo termina. Carroll lo escribió en una época en la que todos los libros infantiles terminaban con una moraleja. Con su libro quiso desafiar esta costumbre, presentando una historia sin sentido, pero con mucho sentido.
El libro es una locura lógica donde las palabras tienen un gran poder y pueden meterte en un buen lío. Personajes insólitos, juegos de lógica y situaciones absurdas pueblan la novela. Alicia es el único personaje que sigue las normas de nuestro mundo, por lo que se siente perdida. Llega siguiendo al conejo blanco, pero resulta que no quiere estar en el País de las Maravillas, e intenta irse rápido de cada lugar al que llega.
Me parece esencial para este libro que, si se lee una traducción, sea ésta una traducción anotada, pues hay muchísimos juegos de palabras de difícil traducción y me parece muy interesante poder ir leyendo las notas del traductor. Yo he leído la edición de la Editorial Valdemar, con traducción de Mauro Armiño, y me parece una muy buena opción.
La estantería de Nuria

Celedonio Perellón

InfoENPUNTO Periódico de Arte y Cultura

Don Quijote de la Mancha según Celedonio Perellón en el Museo Castillo de Larrés El pasado mes de octubre falleció Celedonio Perellón, motivo por el que el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo de Larrés, al que donó más de 700 obras suyas y de otros artistas, le rinde homenaje con una exposición sobre Don Quijote de la Mancha, que ahora se cumple el IV Centenario de la publicación de la segunda parte de la novela cervantina; un ‘caballero andante’ cuya figura salpicaba de muchas maneras a Perellón que parece se retrataba al ilustrar al enamorado de Dulcinea mientras miraba a Teresa, su mujer, que dejó el baile para acompañarle en su ruta personal y artística.

Celedonio Perellón (1926-2015), hijo de encuadernador, se crió entre libros en su Madrid natal donde nació el año 1926; y mirando ilustraciones fue aprendiendo a dibujar su alrededores en los que la mujer ocupaba siempre en centro como diosa, santa, odalisca…’En 1942, decía, realicé mi primer trabajo como profesional, es decir, cobrando una cantidad de dinero’. Se formó en la Escuela de Artes y Oficios de la que pasó a la de Bellas Artes de la Academia de San Fernando. Y desde entonces cultivó con dedicación el dibujo, la pintura y el grabado, e hizo de la ilustración un empeño.

Su primera exposición la celebró en 1968 en Circulo 2 de Madrid, y a partir de ahí protagonizó otras en toda la geografía española, en Francia, Polonia o Estados Unidos. Perellón produjo comic, portadas de libros y revistas, carteles, figurines…; utilizaba distintas técnicas: carbón, lápiz, acuarela, óleo, litografía o aguafuerte. Ilustró con estampas y dibujos originales las más importantes de sus obras para la editorial navarra Liber Ediciones: El Decamerón en diez volúmenes, Primer y único Premio al libro mejor editado en la modalidad de bibliofilia otorgado por el Ministerio de Cultura en el año 2006, Codex Calixtinus, en cinco volúmenes, con centenares de miniaturas coloreadas a mano; Mundo demonio y carne con texto de Luis Alberto de Cuenca, también premio al libro mejor editado en el 2007; Salomé de Oscar Wilde; La Celestina con prólogo de Francisco Rico; Las Musas, Amantes célebres, con textos de Mauro Armiño, Segundo y Primer Premio, respectivamente, al libro mejor editado en la modalidad de bibliofilia en los años 2011 y 2015.

Fue un artista excepcional al que el Museo de Dibujo Julio Gavín-Castillo de Larrés (Huesca) le homenajea con una exposición sobre Don Quijote de la Mancha, abierta hasta el mes de marzo de 2016.

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