Alfonso Hernández Pijoan

Alfonso Hernández Pijoan, pintor y grabador, nació en Barcelona en el año 1931, comenzó su formación artística en la Escuela de la Lonja y en la superior de Bellas Artes de San Jorge. Es a partir del año 1953 cuando comienza a tomar parte en diferentes exposiciones colectivas y realiza su primera muestra individual en el año 1955 dentro del Museo Municipal de Mataró.

En el año 1957 viaja a París donde estudia grabado y litografía en la Escuela de bellas Artes y toma contacto con el denominado arte informal. Es en el año 1958, ya en Barcelona, donde expone en la sala Syra presentando una pintura de acción y de violentos enfrentamientos cromáticos entre el blanco y el negro. Hacia el año 1962 edita sus primeras litografías y alcanza el premio Maribor en la VI Bienal Internacional del Grabado de Ljubljana (Yugoslavia) y en el año 1966, con su serie litográfica “Las Celdas” logra el Premio de la Bienal Internacional del Grabado de Cracovia (Polonia), ya en 1970 alcanza el Premio de la II Bienal Internacional de Dibujo de Rijeka (Yugoslavia). En 1976 lleva a cabo la serie litográfica “Proyectos para un paisaje”, donde la ejecución formal se equilibra con la intensidad de la atmósfera ambiental, dentro de un delicado juego de color cercano a la monocromía. En el año 1981 fue distinguido con el Premio Nacional de Artes Plásticas. En 1990 elaboró dos importantes murales para el Pabellón Sant Jordi de la ciudad olímpica barcelonesa. Por lo que respecta a sus exposiciones individuales, han tenido sus manifestación en Madrid, Valencia, Zaragoza, Ibiza, Lérida, Palma de Mallorca, París, Johannesburgo, Zagreb, Colonia, Londres, Ginebra, Zurich, la Haya, Hamburgo, Bolonia, Washington, Ciudad de Méjico, Salzburgo, Lausana, Osaka, Nueva York, Chicago y San Francisco.

Conchita Oliver escribe sobre el artista: A partir de los años sesenta se acerca a la naturaleza muerta, introduciendo objetos aislados, estos años le supondrán el progresivo descubrimiento del tema del paisaje. Ese espacio está milimetrado y medido y la pintura basada en el estudio del color, de la luz y el movimiento, más tarde introducirá grandes campos monócromos de pincelada vibrátil y atmosférica, regresando después a referencias figurativas insinuadas. Recientemente su obra alcanza progresivamente la desnudez y el vacío, la síntesis y la brevedad formal que se traduce en un estado de delicuesciencia espiritual.

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