Nació en Madrid en 1926. Comenzó su formación artÃstica en el taller de encuadernación paterno y la continuó en la Escuela de Artes y oficios, también en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Realizó su primera exposición individual en la GalerÃa CÃrculo de Madrid en 1968. En su faceta artÃstica destaca como notable ilustrador y en esta faceta fue el creador del personaje “Bunda” de gran relevancia en la revista francesa “Lui”.
Entre otros galardones obtuvo el premio Lazarillo de ilustración infantil en 1963 y la tercera medalla en la Bienal de Bratislava en 1967, fue finalista en tres ocasiones del premio internacional Andersen. En el año 1969 expuso su obra en la Sala Studio de Madrid, también en la GalerÃa Tolmo de Toledo entre 1972 y 1976.
Otras Salas han acogido su obra, destacamos la Saint Michel de Madrid en 1973, la Piquio de Santander en 1973 y en la Caja de Ahorros de Tenerife en 1974. Entre otras Salas destacamos la GalerÃa El Coleccionista de Madrid, la Lemanjá en ParÃs, el Centro Cultural de Toulouse, la Casa de Colón en Las Palmas, la Latina de Palma de Mallorca, la Rembrandt de Alicante, Balboa de Madrid, Siena de Valencia, Zen de Murcia, Zapiceek de Varsovia…
En la década de los ochenta reduce el número de sus exposiciones personales para atender encargos pictóricos e ilustraciones para editoriales. Camilo José Cela precisa comentando la obra de este artista: Celedonio Perellón es cautivadoramente perfecto, peligrosa y dulce, y cruelmente perfecto… No t¡ene parientes artÃsticos ni en los museos ni en la vida, porque su pintura es la misma vida zambullida en una hierática y también emocionada aura de poesÃa, y ésto solo puede decirse de uno entre mil pintores.
Celedonio es un dibujante excepcional y pintor de inconfundible personalidad, ha hecho del desnudo femenino el eterno paisaje de su obra. Un paisaje vivo, cambiante, irónico, lÃrico, sensual, inquietante, erótico, tÃmido y pornográfico, sereno y violento, sobre el que su talento de dibujante y pintor, crea, con el pretexto de la arquitectura femenina, un mundo personal de sueños y de sÃmbolos, pleno de raÃces surreales y de poemas susurrados a media voz.
Sus grabados ocupan diferentes técnicas, destacan sus aguafuertes en diez láminas para la obra que estudiamos sobre el libro bÃblico del Cantar de los Cantares y las tres carpetas con diez litografÃas cada una sobre el “Mundo, demonio y carne”.
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