Jean-Baptiste Lamarck

Jean-Baptiste Lamarck, nacido caballero de la Marck en Bazentin-le-Petit, Picardía, el 1 de agosto de 1744, fue el undécimo hijo de una familia moderadamente acomodada, en la cual la mayoría de los hombres profesaban la vocación de armas.

Ninguna circunstancia familiar parece explicar este interés apasionado que concentra su pensamiento en el estudio científico del mundo vivo. Fue, tal vez, la naturaleza de la región de Picardía, donde transcurre su infancia, la que va a contribuir al despertar de su vocación.

Por falta de recursos que le hubieran permitido, como a sus hermanos, alcanzar el grado de teniente, su familia le impone dedicarse al sacerdocio. Inicialmente discípulo de los jesuitas pero totalmente desprovisto de vocación, consigue ingresar como voluntario, a los dieciséis años, en un regimiento de infantería en Westphalie, durante la guerra de los siete años. Destaca por su valor y recibe el grado de oficial; posteriormente es trasladado a Mónaco, tras la derrota de Willinghausen, en 1762. Parece ser que fue aquí donde se despierta en él un interés por el reino vegetal, al descubrir y adquirir una obra: l Abrégé de l´histoire des plantes usuelles. Su autor, J. B. Chomel, miembro de la Academia Real de Ciencias y Doctor Regente de la Facultad de Medicina de París es adjunto de Tournefort en el jardín del Rey. Este libro comentaba tanto las virtudes de las especies vegetales, como su utilización en boticaría y contenía, además, los datos descriptivos de aquéllas.

A partir de este momento, con dieciocho años, J. B. Lamarck emprende de manera apasionada el estudio de la flora de la región, rica en géneros y especies diversas, allí donde los Alpes se encuentran con el mar.

Dado de baja en el ejército en 1768, por razones de salud, el joven Lamarck vuelve a Picardía y se instala más tarde en París. Adquiere su independencia por medio de pequeños trabajos, y desde 1772 sigue los cursos de la Escuela de Medicina. Por aquella época, conoce el jardín y el Gabinete del Rey, donde reina un espíritu más liberal que en la Sorbona o la Escuela de Medicina. A partir de 1776 abandona los cursos de medicina, y acude cada día al jardín del Rey. Allí, en los cursos de botánica impartidos por Bernard de Jussieu, descubre un tipo de enseñanza que le cautiva. Es entonces cuando emprende su trabajo innovador: la realización de una flora francesa adoptando la nomenclatura binomial de Linneo, y por primera vez según una disposición dicotómica, construida mediante un sistema establecido a partir de las plantas más simples (algas, hongos) y hacia las más complejas.

Motivado por la habilidad del joven naturalista y consciente de la importancia de esta obra, Buffon hace de Lamarck su protegido y obtiene para él el privilegio de la publicación en la Imprenta Real, con los gastos a cargo del gobierno. Los tres volúmenes de «Flore françoise ou description succincte de toutes les plantes qui croissent naturellement en France», saldrán de la imprenta en 1778. Esta flora está dispuesta según un nuevo método de análisis que une, a la descripción de las plantas, su utilidad en medicina y en las artes. En 1779, Lamarck es nombrado adjunto en la clase de botánica de la Academia de Ciencias.

La Flore françoise alcanzará rápidamente un éxito considerable. Apreciada por académicos y otros personajes influyentes, por d’Alembert, Diderot, Condorcet y la mayoría de los científicos de la época, tendrá su prolongación en diversas obras.

Aunque no se le asignó ningún puesto oficial en el Jardín del Rey, Lamarck participó en diversas actividades, y en junio de 1779 invita a su amigo A. Thouin, a realizar juntos una expedición botánica de varias semanas por Francia, principalmente en el Macizo Central, con el objeto de estudiar su flora y enriquecer los herbarios del Gabinete del Rey.

Desde 1870, Charles Jóseph Panckoucke, habiendo obtenido el privilegio de la edición de la Encyclopédie méthodique, prosigue la obra de Diderot y d’Alembert, ambos de edad avanzada entonces. En 1781, por iniciativa de Buffon y en compañía del hijo de éste, el intendente del jardín del Rey organiza una expedición por Europa, con la intención de visitar ciertos jardines y establecimientos famosos por sus avances en el conocimiento de los dominios de la botánica. El viaje se termina precipitadamente, debido al mal carácter del hijo de Buffon, pero Lamarck es recibido en Viena por Joseph II y conoce a diversos sabios: Nicolás Laurens Burmann en Amsterdam; Philippe Jacot d’Hamme; Ferdinand Wallraf y Paul Best en Colonia; Murray en Góttingen; Johann Gottlieg y Gleditsch en Berlín; Nicolás Joseph de Jacquin en Schoenbrunn.

A partir de este momento Lamarck consigue que los vegetales sean dibujados por artistas eminentes, y realiza el fabuloso trabajo que constituyen las obras presentes en la Botanique de Lamarck. El Gabinete del Rey y los invernaderos dirigidos por A. Thouin se enriquecieron cada día con nuevas plantas, en tal cantidad, y de procedencias tan diversas, que fue difícil después y hasta el día de hoy volver a encontrar vivas algunas de estas especies. Estas importantes aportaciones procedían de grandes expediciones alrededor del mundo, y de otras llevadas a cabo en diversos países de Europa. Aunque en esta obra la nomenclatura ha tenido que ser puesta al día, trabajo realizado por Lucile Allorge, conviene señalar la modernidad del concepto lamarckiano por lo que aporta a ciertos aspectos de su Botanique De este modo, como lo señaló con acierto Gérard Aymonin, hay relación analógica en este naturalista, en particular bajo la forma de apreciaciones numeradas que establecen comparaciones entre géneros percibiendo, desde 1792, indicaciones que permiten comparar lotes de plantas venidas de diversos sitios, de puntos distantes entre sí.

El 19 de enero de 1793, año en que aparecen los dos primeros tomos del Dictionnaire de Botanique de la Encyclopédie Méthodique Lamarck es nombrado botánico asociado de la Academia de Ciencias. Hasta entonces había desempeñado el cargo, bien modesto, de “Guarda del Gabinete de los Herbarios”, pero el 10 de junio de 1793, Lamarck es nombrado profesor del curso de Zoología de los Insectos, Gusanos y Animales microscópicos una vez votada por la Convención la reorganización del establecimiento y la creación del Muséum National d’Histoire Naturelle, en esa misma fecha.

La concesión de dicha cátedra permitió a nuestro naturalista -el más grande junto con Cuvier en este periodo brillante-, abordar una visión global, la más magistral que se haya construido del mundo vivo. Si el catastrofismo de Cuvier naufraga enseguida, la obra de Lamarck representa un hecho decisivo en el dominio de la reflexión y el conocimiento, asociando la herencia que nos ha legado Lamarck y sus contemporáneos del siglo de las luces a los conceptos modernos, tenemos el punto de partida de la auténtica biología.

En el momento en que Lamarck es nombrado zoólogo, su conocimiento

Dibujo de Pedro Osés

Dibujo de Pedro Osés

y sus proposiciones relativas al mundo vivo, serán percibidos con claridad, y le confieren una universalidad que no hubiese existido de haber sido sólo botánico. Al asimilar las leyes que rigen la vida vegetal y animal, añadir su saber y sus importantes aportaciones en los dominios de la paleontología y la geología, las obras nacidas a partir de ese momento hacen de Lamarck el autor de la primera teoría de la evolución.

Con frecuencia, en el contenido de trabajos que no son de botánica, Lamarck tiene en cuenta, en particular en su Philosophie Zoologique, al reino vegetal, tanto en lo que concierne a su naturaleza en el nivel de organización como cuando se trata de diferenciar o aproximar los dos reinos.

En el crepúsculo del siglo XVIII, y en un lenguaje científico moderno, Lamarck presenta los conceptos relativos al origen de la vida, de un modo sorprendente por lo prospectivo y que corresponde ya a los que serán los del siglo XX: “Que todo cuerpo viviente es producto de la naturaleza, y ella misma ha organizado los más simples de entre esos cuerpos, les ha dado directamente la vida y con ella las facultades que son generalmente propias de quienes la poseen”. “Que a través de estas generaciones directas formadas en el comienzo de la cadena, sea animal o vegetal, la materia ha logrado dar existencia a todos los demás cuerpos vivos”. (Philosophie zoologique, parte II, Cap. VI, 1809). En esa misma época, el error de interpretación formulado a menudo, consiste en admitir la generación de seres organizados a partir de productos en descomposición en materias animales o vegetales.

En la Philosophie Zoologique, y también en la Recherche sur l’organisation des corps vivants (1802), Lamarck afirma que “la naturaleza, con la ayuda del calor, de la luz, de la electricidad y de la humedad, da lugar a generaciones espontáneas o directas, en el extremo de cada reino de los seres vivos, donde se encuentran los más sencillos de esos seres”.

No podemos disimular nuestra sorpresa leyendo sus proposiciones. Recordamos que es en 1950 cuando Stanley L. Millev logra, en la Universidad de Chicago, sintetizar los aminoácidos en condiciones “prebiológicas” (metano + amoníaco + hidrógeno + agua + calor sometidos a descargas de 60.000 vatios). Este experimento le hará célebre entonces y abrirá paso al trabajo de reconstrucción en laboratorio de las principales etapas en la evolución prebiológica. En la última obra, el Systéme analytique des connaissances positives de l’homme, dictada a su hija Cornélie debido a su total ceguera, Lamarck sitúa a la botánica en el lugar que le corresponde.

Partiendo de esa disciplina, Lamarck orienta su reflexión hacia la meteorología, la química y la biología en general y la eleva finalmente hasta el hombre.

Conviene precisar que entre los trabajos de botánica debidos a este naturalista exceptuando su Flore francoise y su participación en el Nouveau dictionnaire d’Histoire Naturelle, de Deterville, y en la Encyclopedie Méthodique, que redundaron en la magistral Botanique de Lamarck, objeto de la presente edición, este autor también participó de manera activa en el Journal d´Histoire Náturelle, creado en 1790 por él junto con Bruguière, Olivier, Haüy, Bosc y Pelletier, primera revista francesa completamente dedicada a esta ciencia.

En colaboración con Mirbel, Lamarck realizó la Histoire naturelle des végétaux, constituida por quince volúmenes, publicada también en italiano con el título: Storia naturale dei vegetali per famiglie con la citazione de la classe e dell´ordine di Linné e l´indicazione dell´ uso che si puo fare delle piante nell´arte, nel comercio, nell´agricoltura, etc. (Livorno, 1835-41).

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