Raymundo Ottoni de Castro Maya

Raymundo Ottoni de Castro Maya (París, 1894 – Río de Janeiro, 1968). Industrial, licenciado en derecho, mecenas, editor de libros y coleccionista de libros originales de artista y de bibliofilia, bellamente ilustrados con estampas siempre originales. Empresario de éxito y propietario de la Compañía Carioca Industrial, es un defensor del patrimonio histórico, artístico y natural de Río de Janeiro. Importante coleccionista de arte en Brasil, entre los años de 1920 y 1968 encuentra y adquiere casi la totalidad de las cerca de 22 mil piezas de su colección, entre obras de arte, libros y documentos históricos. Su fondo incluye desde la pintura de paisaje hasta el arte abstracto, además del impresionismo, fovismo, cubismo, puntillismo y surrealismo. Esa colección de arte comienza cuando su padre, el ingeniero Raymundo de Castro Maya, remata lienzos de paisajistas franceses, como Gustave Courbet (1819-1877), Louis Bélanger (1756-1816) y Henri Rouseau (1844-1910), en una subasta en París, a finales del siglo XIX. Posteriormente, entre 1900 y 1921, se adquieren obras de Constant Troyon (1810-1865), Rosa Bonheur (1822-1899) y otros. A esa colección que hereda, Castro Maya sigue siempre añadiendo obras de artistas representativos de los más variados movimientos.

Durante las décadas de 1940 hasta 1960 compra pinturas, dibujos y grabados de diversos artistas europeos, entre ellos Constantin Guys (1802-1892), Claude Monet (1840-1926), Berthe Morisot (1841-1895), Henri Matisse (1869-1954), Pablo Picasso (1881-1973), Salvador Dalí (1904-1989), Georges Seurat (1859-1891), Edgar Degas (1834-1917) y Joán Miró (1893-1983). Su colección de arte europea tiene piezas sueltas, como un torso helenístico del siglo IV a.C. y los blackmoors, esculturas decorativas de la Venecia setecentista. Castro Maya forma, entre las décadas de 1940 y 1960, una importante colección de pinturas, dibujos y grabados de Candido Portinari (1903 – 1962) y reúne lienzos de artistas como Guignard (1896-1962), Di Cavalcanti (1897-1976), José Pancetti (1902-1958), Alfredo Volpi (1896 – 1988), Iberê Camargo (1914-1994), Antonio Bandería (1922-1967) y Manaba Cabe (1924-1997). Esculturas de Bruno Giorgi (1905-1993), Mario Cravo Júnior (1923) y trabajos de Castagneto (1851-1900), Eliseu Visconti (1866-1944), Baptista da Costa (1865-1926) y Belmiro de Almeida (1858-1935) también se incorporan al fondo.

Su colección de arte brasileño incluye desde la producción indígena hasta el modernismo, y abarca casi cuatro siglos de Brasiliana,1 en cerca de 1.700 imágenes sueltas. En el fondo se encuentran cartas geográficas grabadas a buril por Frederik de Wit, Henricus Hondius, Gio Cassini y Antonius Gallus; pinturas al óleo de João Francisco Muzzi (séc. XVIII-1802), Frans Post (1612-1680), Bertichen (1786-ca.1866), Vidal (1791-1861), Nicolas Taunay (1755-1830), Quinsac Monvoisin (1794-1870), Bauch (1828-ca.1890) y Faux; además de acuarelas, dibujos, gouaches y grabados de Rugendas (1802-1858) y Clarac. En 1939 Maya hace una negociación con la Casa Brasileña de París, dirigida por el marchante Roberto Heymann, para la adquisición de 490 acuarelas y 61 dibujos de Debret (1768-1848), que pertenecen a la familia del pintor. Los artistas-viajeros fascinan a Castro Maya, al trasponer a la realidad brasileña la estructura representativa europea. Su colección de arte brasileño cuenta con esculturas del siglo XVIII de Mestre Valentim (ca.1745-1813) y de ceramistas de la región nordeste, como Mestre Vitalino (1909-1963). Además, hay cerca de 400 piezas de arte oriental, provenientes de China, India y Tailandia, entre las que sobresale el conjunto de xilografías de Katsushika Hokusai (1760-1849), Torii Kiyonobu I (1664-1729) y Ando Hiroshige (1797-1858).

Por invitación de su amigo y entonces alcalde de Río de Janeiro, Henrique Dodsworth, pasa a coordinar, en 1943, la remodelación del Bosque de Tijuca, por lo que cobra un sueldo simbólico. Él se ocupa de esa actividad hasta finales de 1946. Todavía en 1943, crea la Sociedade os Cem Bibliófilos de Brasil, por medio de la cual edita, para sus socios, 23 libros de literatura brasileña con ilustraciones de Poty (1924-1998), Candido Portinari, Aldemir Martins (1922), Babinski (1931), Di Cavalcanti, entre otros.

En 1948 Castro Maya juega un rol activo en la fundación del Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro – MAMRJ del que es el primer presidente. En 1952 funda la sociedad Os Amigos da Gravura Por medio de las sociedades artísticas en las que participa, incentiva a artistas como Lívio Abramo (1903-1992), Fayga Ostrower (1920-2001), Oswaldo Goeldi (1895-1961), Marcelo Grasmann (1925) y Eduardo Sued (1925). En 1964 y 1965, Castro Maya coordina la comisión organizadora del IV Centenario de la Ciudad de Río de Janeiro, donde también es editor de la revista Rio, creada para esa ocasión. Él construye la Fundación Raymundo Ottoni de Castro Maya en 1963, y el Museu do Açude [Museo del Embalse] se abre al público, en 1964, en una propiedad que hereda de su padre. En 1967 Castro Maya asume un trabajo en la Câmara do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional del Conselho Federal de Cultura. En 1972, tras su muerte, se abre el Museu da Chácara do Céu en el Alto da Boa Vista, en una propiedad que él dona a la Fundación, con proyecto arquitectónico de Wladimir Alves de Souza, llevado a cabo en 1956.

En 1983 la Fundación Raymundo Ottoni de Castro Maya se extingue y su patrimonio pasa a constituir los Museos Castro Maya (Museu do Açude y Museu da Chácara do Céu), integrados al Instituto do Patrimônio Histórico e Artístico Nacional – Iphan del Ministerio de la Cultura.

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