Vicente Arnás Lozano

Pintor y grabador nacido en Madrid en 1949. Desde muy temprana edad siente inclinación por el dibujo y la pintura. Terminados los estudios se matricula en Artes y Oficios. En sus inicios artísticos trabajó como publicitario destacando en el uso del dibujo. Su iconografía es claramente personal pues participa tanto del realismo mágico como del surrealismo crítico. Es considerado un autodidacta, en el sentido más puro de la palabra, fondea en la investigación y en la búsqueda de distintas técnicas y materiales, tanto en la pintura como en las técnicas mixtas.

Expone por primera vez en 1976 en la Galería Macarrón de Madrid. Desde ese momento se prodiga en exposiciones individuales, con las que recorre España y el extranjero, hasta llegar a Nueva York.

Participa en más de cien muestras colectivas tanto en España como en el extranjero. Ve reconocida su creación como grabador con el Premio de Grabado del Ayuntamiento de Cebreros en 1996 y como pintor con la Medalla de Honor en el segundo y quinto certamen BMW de pintura, celebrados en 1987 y 1990 o el primer Premio de La Maestranza de Sevilla en 1993, entre otros.

A su importante trayectoria pictórica, hay que sumar su alta calidad de grabador, que resalta de manera especial en sus inconfundibles “Tauromaquias”. Vicente Arnás sobresale por su talento creador en el panorama de la actual pintura figurativa española.

Vicente Arnás por Mario Antolín

Pascal decía: “No comprendo que haya personas que admiren una serie de objetos pintados en un lienzo y que no sientan la más mínima admiración ante esos mismos objetos reales”. Pascal comprendería, precisamente por eso, mi devoción por la obra de Vicente Arnás. Nada en la vida real es como Arnás lo recrea. Todo en él es imaginación, misterio, símbolo, sátira, ternura, juego y emoción. Leonardo definía la pintura “como cosa mental”, y Arnás abrazado a ese canon, reinventa el mundo, y nos lo ofrece en una magistral lección de fantasía y originalidad.

Pintura de verdad, creada lentamente, enriquecida de ecos culturales, trabajada al detalle como las viejas tablas flamencas e italianas. Pintura independiente de grupos, de grupitos y capillas, hecha para sí mismo y, quizás, para usted o para mí, para aquellos que sabemos que el arte es pensamiento, creación y armonía de formas y colores. Pintura con mayúsculas, inscrita en la aventura diaria de vivir y morir. Pintura de poeta, en la que se equilibran la pasión y el rigor. Pintura para ser contemplada largamente, hasta encontrar en ella parte de nuestros sueños, unidos a los sueños del pintor…

Vicente Arnás no se parece a nadie. Su mundo, intransferible, nace y acaba en él. La perfección de su dibujo, su maestría pictórica, su asombroso dominio de las distintas técnicas, componen el admirable “oficio”, que él pone al servicio de su extraordinario talento creador.

Mario Antolín Paz
Miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte

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