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Carmen
Texto de Prosper Mérimée
Ilustraciones de Natalio Bayo
Carmen, el
mito de la mujer fatal
Dentro de las novelas de Merimée, Carmen se ha visto privilegiada por fama universal gracias a la ópera
que George Bizet compuso con ese título para el libreto que Henri Meihac
y Ludovic Halévy, los letristas más prestigiosos de la segunda mitad del
siglo XIX, sacaron de la novela de Mérimée.
Elevan a categoría de mito los amores trágicos de la gitana, el
bandolero y el “toreador”, recargando las tintas en el pintoresquismo de
las costumbres españolas y, sobre todo, en uno de los puntos menos
desarrollados por el novelista: los amores de la gitana y el torero, que
apenas si ocupan en el relato literario una docena de líneas, pero que
se convierten en el nudo central y más vistoso de la tradición
“carmenística” a partir del libreto de la ópera.

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La cigarrera de Bizet ha dado lugar a numerosos títulos, sobre todo en
el cine: desde las cintas iniciales de 1907 y 1909 –ambas perdidas y
dirigidas por el norteamericano F. Foggs y el español Ricardo de Baños,
este con el título de Carmen o la hija del bandido-, rondan el medio
centenar los filmes que en distintos países e idiomas siguen, recrean o
rehacen la aventura de los protagonistas de Mérimée, desde C.B. de Mille
y Charles Chaplin a Carlos Saura, el senegalés Joseph Gaï Ramaka (2001)
o el español Vicente Aranda (2003), pasando por la Carmen Jones de Otto
Preminger (1954), con una protagonista de raza negra, Dorothy Dandridge,
o por la de Prénom, Carmen de Jean-Luc Goddard (1983).
Los tres primeros capítulos de Carmen aparecieron en la Revue des Deux
Mondes en octubre de 1845; dos años más tarde, cuando la novela aparezca
en libro formando parte de una recopilación, Mérimée le añadirá un
capítulo más, el cuarto, que no quiere ser otra cosa que el respaldo
erudito sobre materia tan poco conocida como las costumbres gitanas en
Europa, que despertaban en el novelista francés, una curiosidad nunca
desmentida a lo largo de toda su existencia.

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Su gusto también constante por los outlaws y su pasión filológica por
los dialectos gitanos completan las herramientas de esta novela que no
es sino una variante del mito que recorre la historia de la humanidad,
desde la bíblica Lilith hasta la Lulú del alemán Frank Wedekink, que el
compositor Alban Berg rehizo como protagonista de la ópera de ese
título: el mito de la mujer fatal que arrastra a la destrucción a costa
incluso de la destrucción propia.
En este caso lleva el nombre de Carmen, y yergue su figura de mujer
libre rigiéndose únicamente por los caprichos de su corazón en un
ambiente al margen del mundo; en una sociedad de la que, por amor y por
origen, también el protagonista masculino está excluido: el amor que
enlaza a estos dos personajes solo podía tener un premio para los
románticos: la muerte de ambos.
Mauro Armiño
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Carmen
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El libro |
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Carmen, el mito de la mujer fatal | |