Liber Ediciones - Bibliofilia y arte



Cuentos de Boccaccio
G. Boccaccio -
C. Perellón

Amores de mujer moza y pecados de una monja
G. Boccaccio
C. Perellón
Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar
M.T. León
J.L. Fariñas
El hortelano en el convento o los engaños fingidos
G. Boccaccio
C. Perellón
Mundo, demonio y carne
L.A. de Cuenca
C. Perellón
Botánica
Lamarck
Codex Calixtinus
Liber Sancti Iacobi
La Celestina
F. de Rojas
C. Perellón
Aventuras y desventuras de amor
G. Boccaccio
C. Perellón
El Decamerón
G. Boccaccio -
C. Perellón
Poemes d'Amor i d'estalvis
Lisístrata
Salomé
Oscar Wilde -
C. Perellón
Burlas de damas y celos de maridos
G. Boccaccio
C. Perellón
La viva en su sepultura
G. Boccaccio
C. Perellón
El corazón del amante y otros amores trágicos
G. Boccaccio
C. Perellón
Plantas Medicinales
Lamarck
Cuando los engaños se pagan con ingenio
G. Boccaccio
C. Perellón
La esperanza cumplida
G. Boccaccio
C. Perellón
Ser Ciapelletto, el santo malvado
G. Boccaccio
C. Perellón
Hombres y mujeres, mujeres y hombres, o la vida tal cual es
G. Boccaccio
C. Perellón
El Cantar de 
los Cantares
La Caza
Cristóbal Colón
Una historia nueva del Descubrimiento
Suite Botánica
Lamarck

Tauromaquia

Tauromagia
Todo Alberti
Camino de Santiago
Elles
Henri de Toulouse-Lautrec
La Suite Vollard
Pablo Picasso

 

Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar

Texto de María Teresa León
Ilustraciones de José Luis Fariñas

Primer Premio al Libro Mejor Editado en la Modalidad de Bibliofilia otorgado por el Ministerio de Cultura en 2007

El libro

     Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar es un poema en prosa escrito por la desaparecida María Teresa León: mujer del 27, esposa de Rafael Alberti.

     Encontramos en este texto las múltiples aventuras y desventuras de un hombre que extrajo, de sus propias vivencias, su sensibilidad, talento y cultura no solo la obra fundamental de nuestra literatura, sino que nos dejó el profuso legado de su escritura.

     El espíritu de este fluido texto late en cada página, adueñándose de nuestro tiempo y de nuestra voluntad. Resulta muy cómplice la presencia del amor, la riqueza del punto de vista y la inteligencia de esta narración. Una narración que nos conduce a otras épocas y nos concede la gracia de ser, por ese breve espacio de tiempo, coetáneos de Cervantes.

Cervantes: El caballero de la triste figura - M.T. León - J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

     Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar de Liber Ediciones nos permite además gozar de las potencialidades de la ficción en un discurso que asume los recursos del ensayo y de la poesía para la estructura de la biografía.

     Las poderosas y oníricas imágenes de José Luis Fariñas imaginan a un Cervantes casi fusionado con su criatura Don Quijote, pleno de humanidad y belleza.

     Almudena Grandes habla en su prólogo de la relación entre María Teresa León y Miguel de Cervantes: “El autor de Don Quijote siempre había sido uno de sus escritores favoritos. Por eso, con la confianza con la que tratamos a los buenos amigos, la gente que nos quiere y a la que queremos, ella se lo inventa, lo convierte en su propio personaje, lo recrea a imagen y semejanza de su enorme corazón. Esto es lo que ofrece al lector en El soldado que nos enseñó a hablar, mucho más que una biografía convencional, el previsible relato de una vida conocida que se apoya en datos concretos, exactos y bien documentados...”. “Este es el hallazgo de un libro especial”.

Cervantes: Don Quijote de la Mancha o  don Miguel de Alcalá - M.T. León - J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

     Si María Teresa León recrea a su Cervantes más próximo José Luis Fariñas, en palabras de Grandes “prolonga la libertad de María Teresa al imaginar a Miguel como un Alonso Quijano armado de pluma, viejo y derrotado, cargado de amargura y sin ganas de batallar, como antes lo había pintado en versos León Felipe. Un Cervantes Quijote, que se nutre de la gloria del personaje que él mismo ha creado en una interpretación delicada y sugerente que se instala en el clima de los sueños”.

Cervantes: Soldado de todas las suertes -  M.T. León - J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

Características técnicas del libro

     Por Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar, Liber Ediciones recibió el Primer Premio al Libro Mejor Editado en la modalidad de Bibliofilia otorgado por el Ministerio de Cultura en 2007.

Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar - M.T. León, J.L. Fariñas

Edición de Alta Bibliofilia

  • Texto de María Teresa León.

  • Ilustraciones de José Luis Fariñas.

  • Prólogo de Almudena Grandes.

  • 83 dibujos litográficos entre el texto.

  • 12 serigrafías a color.

  • 199 ejemplares venales numerados en arábigo y 62 especiales numerados en romanos para los miembros del Club Liber de Bibliofilia y Arte.

  • Presentación en rama en un elegante estuche de piel de 41 x 31,3 cm. diseñado por Andrés Pérez Sierra, Premio a la Mejor Encuadernación Artística en 2005.

  • Formato de la hoja de 38 x 28 cm.

  • 200 páginas.

  • Papel de fabricación especial en algodón de 220 g. para el texto y 250 g. para las estampas originales.

Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar, en rama - M.T. León, J.L. Fariñas

Más imágenes

Amor constante, más allá del destierro

Prólogo por Almudena Grandes

"Estoy cansada de no saber dónde morirme".

     María Teresa León murió en España, pero antes escribió esta frase tan pequeña en apariencia y tan grande, tan honda, en realidad. Estoy cansada de no saber dónde morirme. Memoria de la melancolía, publicado en Buenos Aires, en 1970, es más que un excelente libro de memorias, quizás el mejor de los que publicaron los autores de su generación. La del 27 o –como sería más justo empezar a llamarla– la de la República, fue la primera de escritores españoles que sintieron la necesidad de contar lo que habían vivido y lo hicieron profusa, casi obsesivamente, como si supieran hasta qué punto nos resultaría a nosotros imprescindible aprenderlo, tantos años después. Entre todos los relatos de la gloria y de la rabia, del coraje y la tristeza de ser españoles, Memoria de la melancolía sobresale como la expresión más conmovedora, más dolorosa y exacta, de la pena del destierro, ese cansancio tan grande y tan pequeño de no saber dónde morirse.

     "¿No comprendéis? Nosotros somos aquellos que miraron sus pensamientos uno por uno durante treinta años". María Teresa se dirigía a los españoles del futuro, a la generación de sus hijos, sí, pero también a la de sus nietos, a los que crecerían y se harían adultos en un país reunido. Ella no dudó nunca del porvenir, de la caducidad de su derrota. Por eso, desde el corazón mismo de la amargura, siempre quiso hablar de amor, de su amor, el que lo resistió todo, el que venció a la distancia, el que se hizo más fuerte al otro lado del tiempo y del espacio. Amor por España y por su lengua, amor por su gente y por su literatura, amor por su desgracia y por su pobreza, amor en presente, como un destino libre, felizmente asumido, sin más nostalgia que la del futuro, esa alegría completa de volver a vivir en España, que apenas lograría probar.

     El soldado que nos enseñó a hablar fue el último fruto de ese amor ilimitado, generoso y constante. En 1978, al fin, por fin, María Teresa León volvió a tener entre sus manos un libro suyo publicado en Madrid. Entonces ya era y no era ella, era ella pero no del todo. La enfermedad había insuflado el veneno de la desmemoria en la memoria pura, pero por encima del desorden de los rostros y las fechas, más allá del asombro oceánico que nos sonríe en sus últimas fotografías, a mí me gusta pensar que se dio cuenta, que en el instante de recibir su último libro, de tocarlo, y olerlo, y cobijarlo como hacemos todos los escritores con nuestros hijos recién nacidos, María Teresa León comprendió que Cervantes, el amor ilimitado y constante que también había sentido siempre por él, la había devuelto a España de la mano.

     El autor de Don Quijote siempre había sido uno de sus escritores favoritos. Por eso, con la confianza con la que tratamos a los buenos amigos, la gente que nos quiere y a la que queremos, ella se lo inventa, lo convierte en su propio personaje, lo recrea a imagen y semejanza de su enorme corazón. Esto es lo que ofrece al lector en El soldado que nos enseñó a hablar, mucho más que una biografía convencional, el previsible relato de una vida conocida que se apoya en datos concretos, exactos y bien documentados. No era eso lo que ella pretendía. María Teresa quería hablar de Miguel pero también hablar con él, e implicar a los lectores en esa conversación fabulosa que la había ligado a Cervantes durante toda su vida. Este es el hallazgo de un libro especial, escrito con el respeto supremo del amor, pero sin la reverencia acartonada, rígida, con la que se suele tratar a los clásicos, como si nunca hubieran vivido, como si no hubieran tenido un cuerpo capaz de gozar y de dolerse, como si no hubieran sido más que un nombre solemne, y hasta capaz de inspirar temor, en las letras doradas de las portadas de sus propios libros.

Cervantes: La adarga contra el abismo - M.T. León, J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

     Porque Miguel vivió, luego murió, más tarde siguió viviendo. Vivirá siempre, para siempre, vive aquí, mientras camina, se ríe, sufre, sueña, lucha, respira. Y María Teresa vive por él, respira en su propio aliento. Ella, que conoció bien la derrota y la incertidumbre, los pesares del destierro y de los malos amores, la zozobra económica y la necesidad de escribir, se crea a sí misma, una vez más, en la fragilidad del genio que aún no sabe que lo es, y sufre con él, por él, con la pasión que sabía poner en todo. Es inevitable adivinar el orgullo y el dolor de la autora en los de su personaje y, al mismo tiempo, imposible dejar de conmoverse ante su ternura, la de una madre ante un joven pobre e infortunado, la de una hija ante el escritor al que todos los escritores españoles se lo debemos todo. Y aún hay algo más, una sensación que emana del propio texto y escapa a los criterios que rigen los análisis críticos, una intuición gozosa, sin forma, sin nombre. La certeza de que a Miguel de Cervantes le hubiera gustado mirarse en este espejo.

     Porque María Teresa León escritora no es aquí tan importante como María Teresa León lectora, ávida y leal devoradora de las obras de su personaje, hambrienta y enamorada de su genio, de su gloria. Es siempre el amor lo que la empuja en pos de Miguel, de su vida, pero también de sus libros, autor y obra una sola cosa en las páginas de esta historia inventada y verdadera. Inventada porque ni Sancho, ni Dulcinea, ni la gitanilla, ni Rinconete, ni la ilustre fregona, ni tantas de las criaturas cervantinas que se asoman a estas páginas para guiñarnos un ojo mientras se lo guiñan al soldado que nos enseñó a hablar, se presentaron ante Cervantes como aquí se describe. Verdadera porque María Teresa levanta la estructura de una ficción tan poderosa, tan cargada de amor y de conocimiento, que su complicidad ofrece a cualquier lector un espléndido camino para descubrir la gran verdad de Miguel de Cervantes. Todos los escritores nos inventamos como personajes en nuestros libros. Él nos lo enseñó, y nosotros seguimos sus enseñanzas como podemos. Las siguió María Teresa, cuando lo eligió pobre, solo, soldado, curioso y amante de la gente que le rodeaba, de la pobre gente española de su época. Y al identificarse con él, con la misma libertad que habría empleado consigo misma, asumió la verdad suprema de la literatura, que es un río que fluye a lo largo del tiempo, siempre igual, siempre antiguo, y recién nacido, y uno de los nombres de la eternidad.

     Por eso, este Miguel es también María Teresa. Yo, que no la conocí, la encuentro aquí a cada paso. ¡Miel de la Alcarria! ¡A ochavito la onza, miel! Y me imagino la dulzura que impregnaba su paladar mientras escribía este pregón, que bastaba para atarla a su memoria, a su lengua, a su país, allá donde estuviera. Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Es ella la que escribe, y don Juan de Austria el triunfador de Lepanto, pero la esperanza de las causas justas late en su regocijo por una remota victoria, como la desolación de la derrota atenaza los pies de Miguel en el puerto de Argel, que podría ser el de Alicante excepto por la crueldad de los niños que cantan, Don Juan non venir, non rescatar, non fugir, acá morir, perros, acá morir..., ante la triste estampa de los cautivos desarmados. Y las envidias, las traiciones, la decepción, la pobreza, y tanto amor por España, tanto amor por su lengua, por su gente, y tanta fe, al otro lado del tiempo y del espacio. Y el privilegio de ser, todos un poco, Miguel de Cervantes Saavedra, que nos regala María Teresa León en estas páginas.

     Las magníficas ilustraciones de José Luis Fariñas que enriquecen esta edición de El soldado que nos enseñó a hablar, afianzan el juego de identidades, la galería de espejos que enfrentan a la autora con su personaje. Fariñas prolonga la libertad de María Teresa al imaginar a Miguel como un Alonso Quijano armado de pluma, viejo y derrotado, cargado de amargura y sin ganas de batallar, como antes lo había pintado en versos León Felipe. Un Cervantes Quijote, que se nutre de la gloria del personaje que él mismo ha creado en una interpretación delicada y sugerente, que se instala en el clima de los sueños. Los grabados de José Luis Fariñas, plenos de símbolos, de matices fantásticos, completan el texto de María Teresa León con otra dimensión fundamental de su vida. Es justo y hermoso que sea un artista americano, cubano, quien acompañe en esta aventura a la escritora que, al marcharse de España, halló una nueva patria al otro lado del océano.

     La suya estaba en ella. En su amor. En sus libros. Hasta el final.

     "¿Ha llegado la hora de hacer mi testamento? Dejo a las mujeres de España mi entusiasmo por la vida. Nada más. Es todo lo que tengo".

     Así sea.

Almudena Grandes

Cervantes: El arte del desandar - M.T. León, J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

Más imágenes

Autores

María Teresa León

Una mujer del 27

     María Teresa León Goyri (Logroño, 31 de octubre de 1903 - Madrid, 13 de diciembre de 1988).

     De padre militar, su madre, Oliva Goyri, fue hermana de María Goyri, esposa de Ramón Menéndez Pidal. En su formación influyeron mucho sus tíos y sobre todo su tía María, que había sido la primera mujer española en obtener un doctorado en Filosofía y Letras. María Teresa estudió en la Institución Libre de Enseñanza y se licenció en Filosofía y Letras.

     En 1920 se casa con Gonzalo de Sebastián, el padre de sus dos hijos: Gonzalo y Enrique. Separada de su marido y de sus hijos vuelve al hogar paterno en Burgos y comienza a colaborar en el Diario de Burgos con relevantes artículos de actualidad, cultura y defensa de la mujer.

     León escribe también cuentos para niños. Hacia 1929, ya establecida en Madrid publica Cuentos para soñar y la La bella del mal amor.

     En Madrid se producirá el encuentro con el que será su compañero vital y literario mientras viva, Rafael Alberti. En 1933 fundan la revista Octubre, que integrará a importantes escritores y figuras consagradas de la cultura y a jóvenes autores. La pareja realizará diferentes viajes. En la Unión Soviética tendrán la oportunidad de conocer a intelectuales y políticos como Máximo Gorki.

     Maria Teresa y Rafael se encuentran en Ibiza cuándo comienza la Guerra Civil. Vuelven a instalarse en Madrid en plena guerra y María Teresa pasa a ejercer el cargo de secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas. Fundan la revista El Mono Azul. En sus dos novelas Contra viento y marea y Juego limpio, publicadas años más tarde, León plasmará sus vivencias del Madrid en guerra. Su Romancero de la Guerra Civil, dedicado a Federico García Lorca, constituye un importante compendio de la poesía anónima del siglo XX. María Teresa fue subdirectora del Consejo Central del Teatro, y puso en pie, ya como autora, ya como actriz o como directora, importantes empresas teatrales en la España republicana.

     El exilio los lleva en un primer momento a París, donde viven hasta finales de 1940, trabajando como traductores y locutores en la radio; En Argentina, nacerá Aitana, la hija de María Teresa y Alberti. Allí, donde vivirán veintitrés años, María Teresa desarrolla una intensa labor literaria como guionista de radio y traductora, a la vez que redacta algunas de sus principales obras.

     En la década de los 50 los Alberti realizan varios viajes por Europa y, en 1958, por China, viaje que dará lugar a una importante obra en colaboración: Sonríe China. Juntos como siempre se instalan en el Trastevere, en 1963. Roma es el escenario de su consagración como autores –Alberti es ya un poeta mítico– y dónde crean sus obras de madurez. María Teresa, en los años romanos, escribe su autobiografía, Memorias de la melancolía, finalizada en 1968. Es esta una obra fundamental para conocer buena parte de la intrahistoria española de las primeras décadas del siglo XX.

     Con la llegada de la democracia, los Alberti regresan a España en abril de 1977. Maria Teresa no podrá disfrutar mucho tiempo del reencuentro con su tierra añorada, pues aquejada del mal de Alzheimer, es ingresada en un sanatorio de las cercanías de Madrid. María Teresa León muere el 13 de diciembre de 1988.

Cervantes: Aquel ingenioso caballero - M.T. León, J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

     La relación de Cervantes con María Teresa es temprana. Durante la guerra civil, en unión de su compañero Rafael Alberti, realiza una adaptación de La destrucción de Numancia.

     Desde este primer encuentro hasta el último, la biografía novelada de Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar, sería su última obra publicada antes de entrar en ese cruel paraíso de las sombras que es el Alzheimer.

     Inteligente, sensible, cordial, valiente y discreta, tan inspirada como el hombre que fue su compañero en la vida, el gran poeta Rafael Alberti.

José Luis Fariñas

Un sueño cumplido

(La Habana, 1972)

     José Luis Fariñas es pintor, dibujante, ilustrador y escritor. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, obras suyas (óleos y acuarelas) se conservan en las colecciones permanentes del Museo de Las Américas y del Mizel Museum, Denver; del American Jewish Museum de Pittsburgh; de la Bernheim Gallery, Panamá; de John Le Carré, Londres; de Carlos Weil, Panamá y de George D. Hyman, Delray, entre otras.

     Ha realizado quince exposiciones personales y participado en cuarenta y seis colectivas en Cuba y otros países. Ha ofrecido talleres y conferencias en la Universidad de Cornell, New York y en otras universidades de Estados Unidos. En 1993 obtuvo el Premio de Ilustración de La Gaceta de Cuba y un Premio de Reconocimiento en el Concurso NOMA de ilustración, de la UNESCO, Japón 1995.

     Graduado de "San Alejandro" con Título de Oro, cursó estudios de pintura en el Instituto Superior de Arte de La Habana, ISA, de 1991 a 1994. Sus ilustraciones aparecen en importantes publicaciones de las más prestigiosas editoriales de Cuba. Narraciones suyas están antologadas por Salvador Redonet en Novísimos narradores cubanos, Universidad de Zaragoza, 1999 y en El ánfora del Diablo, Letras Cubanas, 2000. Textos suyos han sido traducidos al inglés y recogidos en la antología Contemporary Cuban Literature 1985-1995, Wayne Finke, Peter Lang Publisher, Londres, en proceso de edición.

     Su cuaderno de poemas en prosa Incuria, Ediciones "Z", La Habana, l993, que ha sido traducido al inglés y al holandés, aparece en publicaciones especializadas de Madrid y Amsterdam, y en edición digital en Internet. La Gaceta de Cuba le otorgó la Beca de Creación Prometeo en su edición del 2002. Ha recibido premios y menciones nacionales como poeta, narrador, pintor y dibujante. Ha sido jurado en concursos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

Cervantes: Pesadillas de la esperanza - M.T. León, J.L. Fariñas
Pulse sobre la imagen para ampliarla
Solicite información sin compromiso

     Desde muy pequeño –cuenta José Luis Fariñas– “La reproducción de la portada de la edición príncipe de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, formaba parte de mi mundo visual. Con el tiempo se fueron sumando en mi imaginación las imágenes de los quijotes de Doré, Daumier, Picasso, Moreira, Sergio Martínez y las del propio texto de Cervantes”.

     El sueño de Fariñas de dar rostro y vida a Cervantes se ha visto cumplido con Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar, de Liber Ediciones.

Más imágenes

 

Ahora tiene la oportunidad de incorporar cualquiera de estas obras a su colección particular.
Solicite más información sin compromiso

| Inicio | Bibliofilia | Obra Gráfica Original | Artistas | Temas | Archivo Iconográfico |
| Círculo de Bibliofilia y Arte | Información para empresas |
| Libros de Arte | Expertización | ExposicionesNovedades | Mapa | Links |

© 1999-2008 Liber Ediciones, S.A.
Avda. Zaragoza, 45 - E-31005 PAMPLONA
Tel.: (+34) 948.177.488 - 902.300.307 Fax: (+34) 948.176.667
e-mail: info@arsliber.com