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Libro I, Libro de las Liturgias

DESCRIPCIÓN

EDICIÓN RIGUROSAMENTE ORIGINAL PARA LA ALTA BIBLIOFILIA

El Libro I, o Libro de las Liturgias, establece aspectos sobre la liturgia para el culto de Santiago. Sin duda en el Codex Calixtinus se propugna un tipo de liturgia, la romana, como más universal frente a la tradicional mozárabe.

Alfonso VI de Castilla (1065-1109) emprendió la difícil tarea de europeizar la arabizada península. Hombre de una gran vitalidad, contrajo matrimonio en seis ocasiones, cinco de ellas con nobles francesas. Bajo su dominio, las culturas propiamente locales son manifiestamente amenazadas. La llegada de los monjes negros del Cluny fue esencial, pues crearon en el Camino peninsular un notable número de abadías e iglesias, apoderándose de las más importantes sedes catedralicias. En pocos años la grafía francesa acaba poniendo fin a los tradicionales caracteres toledanos. Codex Calixtinus - Libro I o Libro de las Liturgias

CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA

  • Manuscrito del Libro de Santiago o Liber Sancti Iacobi, más conocido como Codex Calixtinus.
  • Traducción: Abelardo Moralejo, C. Torres y J. Feo.
  • Ilustraciones: Miniaturas iluminadas a mano con gouache y acuarela de Celedonio Perellón.
  • Tirada de 275 ejemplares firmados por el artista, el editor y el iluminador.
  • Encuadernación: lujo en piel de cabra con hierros  dorados en tapa, lomo y contratapa.
  • Papel: Gravar – Art de algodón de 180 g.  fabricado expresamente para esta obra. El formato de la hoja es de 350 x 250 mm.
  • Estuche: Madera forrada con seda moare  en formato 360 x 260 mm.

El arte Románico reemplaza con facilidad al delicado mozárabe. El rito visigodo será anulado al fin por el romano y con ello, en el campo del libro aparece la renovación litúrgica dentro ya de las nuevas formas romanas dando salida a una serie de textos sobre rituales jacobeos.

El rey, dispuesto a hacer cumplir sus propósitos emplea todo tipo de argumentos; pero cuando no resultan efectivos, no duda en hacer entrar a las cosas en razón e incluso con violencia. Cuentan que ante la lógica oposición de muchos sectores nacionalistas por las drásticas reformas, se celebró en el Zocodober de Toledo un curioso Juicio de Dios. Preparada en el centro de la plaza una gran hoguera, se echaron a ella dos magníficos misales ilustrados: uno del rito mozárabe, otro del rito romano. Aquel que demostrase mayor vitalidad ante el fuego, debería perdurar en los reinos de España. Pronto ocurrió un suceso maravilloso: el volumen mozárabe saltó milagrosamente por los aires, quedando a salvo de las llamas. Pero el rey, indignado, volvió a echar el libro a la hoguera de un puntapié exclamando furioso: Allá van leyes do quieren reyes. Con ello se nos presenta en el Códice un rito romano, universal y propio de la orden cluniacense instalada en el Camino de Santiago. No se trata por lo mismo de un santo local, sino de un Príncipe de la Iglesia, Apóstol de Cristo y mártir propagador de su fe. Por otra parte se pone fin a todo recuerdo musulmán, en los textos, en el culto, en el arte, pues a falta de la lucha contra el infiel en los Santos Lugares, es en la zona hispana donde se justifica una cruzada que libere el Camino de los seguidores de Mahoma.

 

 

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