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Cuentos de Boccaccio
G. Boccaccio -
C. Perellón

Amores de mujer moza y pecados de una monja
G. Boccaccio
C. Perellón
Cervantes, el soldado que nos enseñó a hablar
M.T. León
J.L. Fariñas
El hortelano en el convento o los engaños fingidos
G. Boccaccio
C. Perellón
Mundo, demonio y carne
L.A. de Cuenca
C. Perellón
Botánica
Lamarck
Codex Calixtinus
Liber Sancti Iacobi
La Celestina
F. de Rojas
C. Perellón
Aventuras y desventuras de amor
G. Boccaccio
C. Perellón
El Decamerón
G. Boccaccio -
C. Perellón
Poemes d'Amor i d'estalvis
Lisístrata
Salomé
Oscar Wilde -
C. Perellón
Burlas de damas y celos de maridos
G. Boccaccio
C. Perellón
La viva en su sepultura
G. Boccaccio
C. Perellón
El corazón del amante y otros amores trágicos
G. Boccaccio
C. Perellón
Plantas Medicinales
Lamarck
Cuando los engaños se pagan con ingenio
G. Boccaccio
C. Perellón
La esperanza cumplida
G. Boccaccio
C. Perellón
Ser Ciapelletto, el santo malvado
G. Boccaccio
C. Perellón
Hombres y mujeres, mujeres y hombres, o la vida tal cual es
G. Boccaccio
C. Perellón
El Cantar de 
los Cantares
La Caza
Cristóbal Colón
Una historia nueva del Descubrimiento
Suite Botánica
Lamarck

Tauromaquia

Tauromagia
Todo Alberti
Camino de Santiago
Elles
Henri de Toulouse-Lautrec
La Suite Vollard
Pablo Picasso

 

El Decamerón

Segunda Jornada

Bajo el mandato de Filomena, se razona sobre quién, perseguido por diversas contrariedades, haya llegado contra toda esperanza a buen fin.

     La Segunda Jornada de El Decamerón, más voluminosa, es decir, con un tercio más de páginas, contiene también 12 aguafuertes a color realizados al aguatinta, cuya mancha está compuesta por distintas viñetas que en su conjunto resumen el cuento. En esta jornada los dibujos a línea son litográficos.

     El prólogo corre a cuenta de Mario Antolín Paz, Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte.

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     Cuando el grabado ilustra la palabra

     Esta excelente edición de "El Decamerón", que está realizando con amoroso cuidado Liber Ediciones, suma a otros muchos aciertos la elección de Celedonio Perellón como ilustrador de esta obra inmortal, que ha contado desde el siglo XV con el apoyo de extraordinarios grabadores, … Pintor de infrecuente talento, excepcional dibujante, y grabador capaz de expresarse en las más distintas técnicas de la estampación con igual maestría, Celedonio Perellón se enfrenta juvenilmente con el reto de ilustrar las diez Jornadas de "El Decamerón" en un momento de plena madurez creadora.

     No es fácil recrear en imágenes los cien cuentos de "El Decamerón", si no se posee una amplia cultura literaria e histórica y una sensibilidad receptiva a flor de piel, pero en Perellón coinciden estas dos exigencias que no es fácil encontrar unidas, por lo que quizás se justifique así el que sea esta la primera edición de "El Decamerón" ilustrada por un artista español. Los diez tomos que componen la obra profusamente dibujados por Perellón, autor también de las letras capitulares, van a ser enriquecidos con una hermosa serie de doce aguafuertes realizados en cada volumen con una técnica distinta (barniz blando, punta seca, azúcar, rayado, manera negra, etc.), y un distinto enfoque estético, en el difícil empeño de utilizar las más diferentes experiencias de estampación calcográfica y de creación artística, para ilustrar de forma conveniente las variadas aventuras de las diez jornadas de "El Decamerón".

Mario Antolín Paz
Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte

     Novela primera
     Martellino, fingiéndose tullido, simula que lo ha curado San Arrigo; descubierto su engaño, lo muelen a palos y está a punto de ser ahorcado, aunque por último se salva.

     Novela segunda
     Rinaldo de Asti, robado, va a parar a Castel Guiglielmo y es albergado por una viuda; resarcido de sus males regresa a casa sano y salvo.

     Novela tercera
     Tres jóvenes malgastan su hacienda y se empobrecen; un sobrino suyo, que regresa desesperado a casa, se encuentra con un abad, que resulta ser la hija del rey de Inglaterra, la cual lo toma por marido y resarce a sus tíos de sus males, devolviéndoles su buena posición.

     Novela cuarta
     Landolfo Rufolo, arruinado, se hace corsario; apresado por los genoveses, naufraga y logra salvarse agarrado a un cofre lleno de valiosas joyas; ayudado por una mujer de Corfú, rico regresa a casa.

     Novela quinta
     A Andreuccio de Perusa, llegado a Nápoles a comprar caballos, le sobrevienen en una noche tres graves desgracias y, librándose de todas, con un rubí regresa a casa.

     Novela sexta
     Doña Beritola, hallada con dos corzos en una isla, tras haber perdido dos hijos, marcha a Lunigiana; allí uno de los hijos entra al servicio de su señor, se acuesta con la hija de éste y es encarcelado. Cuando Sicilia se rebela contra el rey Carlos y la madre reconoce a su hijo, éste se casa con la hija de su señor y encuentra a su hermano, recobrando su alta posición.

     Novela séptima
     El sultán de Babiliona envía al rey del Algarbe una hija suya como mujer; a causa de diversas desgracias, ésta pasa, durante cuatro años, por las manos de nueve hombres en diversos lugares; restituida por último a su padre como doncella, vuelve a marchar, como primero hacía, a casarse con el rey del Algarbe.

     Novela octava
El conde de Amberes, acusado en falso, marcha al destierro; deja a dos hijos suyos en diversos lugares de Inglaterra y, cuando regresa de Escocia sin ser reconocido, los encuentra en buena posición; marcha como mozo de cuadra al ejército del rey de Francia y, reconocida su inocencia, recobra su primitivo estado.

     Novela novena
Bernabó de Génova, engañado por Ambruogiuolo, pierde su hacienda y manda matar a su inocente esposa; ésta se salva y, con ropas de varón, sirve al sultán; se encuentra al burlador y conduce a Bernabó a Alejandría, donde, tras el castigo del burlador, vuelve a adoptar sus ropas femeninas y ella y su marido ricos regresan a Génova.

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     Novela décima
Paganino de Mónaco le roba la mujer de micer Ricciardo de Chinzica, el cual, sabiendo dónde ella está, acude allí y se hace amigo de Paganino; le pide que se la devuelva y él se la concede, siempre que ella quiera; ella no quiere volver con él y, muerto micer Ricciardo, se convierte en la mujer de Paganino.

Cuando el grabado ilustra la palabra

     Desde la aparición en España durante el último tercio del siglo XV de los primeros libros ilustrados, hasta hoy, el grabado ha pasado de cumplir una mera misión religiosa, científica o docente, a ocupar un puesto destacado en la historia del arte, no solo como expresión plástica independiente que alcanza su cima con Goya y con Picasso, sino también como complemento enriquecedor de la creación literaria, a la que se encuentra unido desde su nacimiento por la misma raíz etimológica –graphos- y por entrañables lazos de íntima colaboración.

     Y desde aquellos deliciosos y primerizos grabados xilográficos, la mayoría anónimos que ilustraron la "Cárcel de amor", de Diego de San Pedro (Barcelona, 1493) o "Doctrina de los religiosos en romance", de Peraldus (Pamplona, 1499), o los salidos de las manos de Juan Parix o de Fabrique de Basilea en Burgos, o de los hermanos Hurus en Zaragoza, Palmart en Valencia, Gherllinc en Barcelona o López de Roca en Murcia –según recoge Antonio Gallego, en su "Historial del grabado en España"-, hemos pasado a los aguafuertes de Joan Ponç en "La Metamórfosis" de Kafka, las litografías de Tápies en "La Clau del Foc" de Guimferrer, los aguafuertes de José Luis Verdes en "El mito de la caverna" de Platon, los de José Hernández en "La música callada del toreo" de José Bergamín o los de Eduardo Chillida en "Más allá" de Jorge Guillén, entre otros muchos, que pueden ser ejemplos del más renovador concepto del grabado.

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     Esta excelente edición de "El Decamerón", que está realizando con amoroso cuidado Liber Ediciones, suma a otros muchos aciertos la elección de Celedonio Perellón como ilustrador de esta obra inmortal, que ha contado desde el siglo XV con el apoyo de extraordinarios grabadores, unas veces anónimos como los de la edición veneciana de 1492, y otras de artistas internacionalmente conocidos como Cachín, François Eisen, François Boucher, Gravelot, Mariette Lydis o Schlotter, durante los siglos XVIII, XIX y XX, que con visiones y estilos claramente diferenciados han enriquecido con sus imágenes las más hermosas ediciones del libro de Boccaccio.

     Pintor de infrecuente talento, excepcional dibujante, y grabador capaz de expresarse en las más distintas técnicas de la estampación con igual maestría, Celedonio Perellón –que podría haber protagonizado alguno de los cuentos que tan deliciosamente interpreta- se enfrenta juvenilmente con el reto de ilustrar las diez Jornadas de "El Decamerón" en un momento de plena madurez creadora. Camilo José Cela ha escrito: "Celedonio Perellón es cautivadoramente perfecto, peligrosa y dulce, y cruelmente perfecto (…) No tiene parientes artísticos ni en los museos ni en la vida, porque su pintura es la misma vida zambullida en una hierática y también emocionada aura de poesía, y esto solo puede decirse de uno entre mil pintores".

     Llega a "El Decamerón" después de un largo camino –iniciado con el Premio Lazarillo, de ilustración, en 1963 - durante el que nos ha regalado tres carpetas litográficas tituladas "Mundo, demonio y carne", realizadas en 1973 sobre textos de Javier Rubio, Francisco Pérez Navarro y Rafael Talavera y diversas ediciones de bibliófilo como "Cuentos en verso del licenciado Tamariz" (1974), Gamiani (1974), "El Azoth" de Basilio Valentín (1977), "Cantar de las Cantares" (1990), "Llanto por Ignacio Sánchez Mejias" (1998) o "Salomé" de Oscar Wilde (2000), ilustradas con espléndidos aguafuertes, en muchos de los cuales la mujer alcanza un protagonismo indiscutible, porque para Perellón la mujer compone las tres cuartas partes de su universo. Un universo en el que vive encerrado como un gusano que devorase la eterna manzana del pecado original. 

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     En su obra, tan alejada de la pornografía como del puritanismo esteticista, el sexo adquiere caracteres de juego y alegría, de afirmación de libertad, y de complacencia de saberse vivo. Hay una extraña impureza en los ojos penetrantes de Perellón cuando pintan los cuerpos femeninos. Una impureza con sabor de pecado juvenil, porque el erotismo de Perellón tiene rastros de sueño pasional de adolescente.

     Pero en esta ocasión el pintor se ha sometido sin esfuerzo al noble imperativo de la obra de Boccaccio, y ha convertido su sonrisa en carcajada, su sutil perversión en gozoso pecado, su ironía en crítica moral, su civilización en clasicismo y su dominio del oficio en arte. No es fácil recrear en imágenes los cien cuentos de "El Decamerón", si no se posee una amplia cultura literaria e histórica y una sensibilidad receptiva a flor de piel, pero en Perellón coinciden estas dos exigencias que no es fácil encontrar unidas, por lo que quizás se justifique así el que sea esta la primera edición de "El Decamerón" ilustrada por un artista español. 

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     Los diez tomos que componen la obra profusamente dibujados por Perellón, autor también de las letras capitulares, van a ser enriquecidos –ya lo han sido los dos primeros- con una hermosa serie de doce aguafuertes, diez para los cuentos y dos para el proemio y el epílogo del propio Boccaccio, realizados en cada volumen con una técnica distinta (barniz blando, punta seca, azúcar, rayado, manera negra, etc.), y un distinto enfoque estético, en el difícil empeño de utilizar las más diferentes experiencias de estampación calcográfica y de creación artística, para ilustrar de forma conveniente las variadas aventuras de las diez jornadas de "El Decamerón".

     Los veinticuatro grabados al aguafuerte y al aguatinta, ceñidos y luminosos, vivos y mordaces, culta y sensualmente mediterráneos que Perellón nos ofrece en los dos primeros tomos de la obra, responden fielmente a la idea del maestro Eugenio D’Ors cuando escribió sobre "El Decamerón": "Lo que llamamos alegre, gozoso, es su sintaxis… Boccaccio es como Giorgione. En los colores y en las palabras se han filtrado rayos del sol de mayo".

Mario Antolín Paz
Presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte

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Características técnicas de la Segunda Jornada

  • Serie de 12 estampas.
  • Técnica de grabado: Aguafuertes y aguatintas bruñidas con una plancha.
  • Dimensiones de la mancha del aguafuerte: 155x245mm.
  • Dibujos a línea con mancha litográfica entre el texto.

El Decamerón

Primera jornada Sexta jornada
Segunda jornada Séptima jornada
Tercera jornada Octava jornada
Cuarta jornada Novena jornada
Quinta jornada Décima jornada
 

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