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El cantar de los cantares

Texto: SALOMÓN

Ilustraciones: CELEDONIO PERELLÓN

Edición limitada a 160 ejemplares

Descripción:

Serie sobre el cantar de los cantares. El título de este libro, El Cantar de los Cantares, no significa que sea un poema compuesto de muchos cánticos, ni tampoco que sea uno de los cánticos de Salomón, sino que es una forma hebrea de expresar el superlativo, y así su sentido es Cantar Hermosísimo. Su autor es Salomón, como lo prueba la antigua tradición judía y cristiana y los caracteres internos del mismo libro.

Al examinar algunos, con la sola luz natural, el sentido literal o gramatical de este libro, le han creído juramento profano, y hecho únicamente por Salomón para celebrar sus amores con la hija del rey faraón, la más querida de sus esposas. Tal fue el sentir del hereje Teodoro de Mopsuestas en el siglo IV que han abrazado los anabaptistas. Pero los doctores judíos y los Santos Padres de la Iglesia han mirado, con mucha razón, este libro de los Cantares como un poema alegórico, y no como una obra profana. Los primeros, bajo la imagen de una perfecta unión conyugal, han visto el desposorio de Dios con la Sinagoga. Ezequiel y otros profetas representan esta unión del mismo modo; y éste en el sentido que ha seguido la paráfrasis caldea. Los Padres de la Iglesia han descubierto con mayor fundamento el matrimonio perpetuo e indisoluble de Cristo con la Iglesia; la cual en muchos pasajes del Nuevo Testamento se llama “esposa de Jesucristo” y este mismo Señor nos representó el establecimiento de ella bajo la figura de unas bodas (Mt.22,2; 25,1: Ap.19,7). Solamente entendidos los Cantares de Salomón en este sentido, usa la Iglesia de ellos en el Oficio Divino, y aun esto con todas las precauciones necesarias y de aquí es que sus ministros y los fieles cristianos, acostumbrados a no ver en este libro sagrado sino un sentido espiritual y alegórico, están libres de toda idea profana, contraria como ha sido en la moral cristiana a la pureza y la piedad. El libro dispone, en consecuencia, un carácter alegórico-doctrinal, muy conforme con la idea de San Pablo para entender las Escrituras: Toda Escritura divinamente inspirada es propia para enseñar, para convencer, para corregir, para dirigir en la Justicia o virtud, para que el hombre de Dios sea perfecto y esté apercibido para toda obra buena (Ti.3,16). De poco serviría el Cántico de Salomón si nos ciñésemos al sentido que parece más literal. Debemos tener presente que la mística y espiritual unión de Cristo con su Iglesia y con las almas que están unidas con El, no como quiera, sino con los más satisfechos lazos de una viva , perfecta y encendida caridad, son el objeto principal de este divino Cantar; y por eso cuando las almas están más íntimamente unidas con su Dios, y de consiguiente más separadas de todo lo carnal y terreno, tanto más gustan y se aprovechan de la lectura de este Libro, hallando en él dulzuras y consolaciones inefables.

Características técnicas:

  • 10 aguafuertes a la manera negra coloreados (380 x 280) mancha: 280 x 200.
  • Inv. y D.: Celedonio Perellón.
  • G: Dietrich Mann.
  • Madrid 1989.
  • 160 ejemplares numerados.
  • Papel Vellin d’Arches.

Galería de ilustraciones:

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