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PICASSO
LA SUITE VOLLARD
Génesis de una serie gráfica.
Es conocido que el marchante
Ambroise Vollard dispuso para el año 1937 de una serie de cien grabados que Picasso
elaboró entre 1930 y 1936 (algunas planchas presentan el día, mes y año de su
realización como lo hiciera en el siglo XVI el llamado Maestro de la Estrella). Las
estampas fueron adquiridas por un intercambio ya que el artista incorporó algunas
pinturas para su colección particular. La serie fue estampada en el taller de Roger
Lacourière al pie del Sacré Coeur en la ciudad de París y nos presenta diferentes
argumentos que podemos agrupar en secuencias parejas: Violación (cinco planchas de 1933),
el estudio del escultor (cuarenta y seis planchas, cuarenta grabadas del 20 de marzo al 5
de mayo de 1933 y seis entre enero y marzo de 1934), Rembrandt (cuatro planchas del 27 al
31 de julio de 1934), el Minotauro ciego (quince planchas del 17 de mayo al 18 de junio y
del 22 de septiembre al 22 de octubre de 1933), veintisiete composiciones de tema libre y
tres retratos de Ambroise Vollard que completaban una serie de técnicas gráficas muy
variadas pues se dan cita el buril, aguafuerte, aguatinta, aguada y puntaseca, que incluso
en algunas ocasiones parecen combinarse como en otro tiempo lo hicieran expertos
grabadores de la talla de Crispin van der Broeck.
Estas composiciones se definen en sí
mismas a través de líneas tan bien estructuradas que, en una economía sin igual en el
arte de la estampa, componen acertados volúmenes. Es la quintaesencia del dibujo llevado
al grabado. No extraña que la lección legada por Miguel Angel y que recogió Francisco
de Holanda quede presente en Picasso: El dibujo, denominado también escorzo, es la
quintaesencia de la pintura, de la escultura y de la arquitectura... Os enseño cuanto sé
de escultura con una sola palabra: Dibujad. Y es que, dibujando, el artista crea
formas, imágenes, ideas, de ahí que se convierta en otro "dios", pues el disegno
entendido en otro tiempo como el signo di Dio, supone la verdadera huella del
Creador.
Las cien láminas de la Suite
Vollard son esencialmente una figuración en base al dibujo, a la línea que, por sí
sola, confiere al blanco verdadera existencia. Con anterioridad, en el siglo XVIII, John
Flaxman II ofreció sus modelos para la Teogonía de Hesíodo, la Divina Comedia
de Dante y los poemas de Homero La Ilíada y La Odisea. El planteamiento
estético de Flaxman que Pi y Maragall tradujo en sus grabados es muy similar al que
observamos en las láminas de Picasso, pues la pura línea trata de definir la
composición. Observando ambos conjuntos gráficos pronto nos daremos cuenta del genio
artístico en el malagueño, pues el sentido del volumen que amanece en su técnica es otro
mundo para el arte gráfico. Los aguafuertes de Rembrandt fueron un punto de encuentro
en nuestra serie, pues es aquí, en la obra del maestro holandés donde observamos la
"vida de la línea", su libertad en la composición capaz de traducir los
blancos en un todo conjuntado, aspecto que supone la culminación estética de Mantegna,
Lucas de Leyden y Durero. Analizando los temas gráficos sobre cacerías que nos
legó el maestro Rembrandt, sobra todo comentario.
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