“Celedonio Perellón, la belleza desnuda”
José Marín-Medina
Liber Ediciones
“Celedonio Perellón, la belleza desnuda” hace un recorrido por la
pintura de Celedonio Perellón (Madrid,
1926), pionero del arte erótico en nuestro país.
“La belleza desnuda” es la primera de las obras que Liber Ediciones
dedica a la obra del maestro Perellón, a la que le sigue “La línea
desnuda” un libro en homenaje al Perellón
dibujante.
El crítico, académico y profesor José Marín-Medina, pone texto a la
aventura pictórica de Perellón desde el rigor y la admiración hacia la
obra de este pintor que mezcla sus óleos con su obsesión por la
composición y un confesado amor hacia la belleza femenina.

Ante “La belleza desnuda”
Las mujeres en la pintura ornamental y realista de Perellón son el
objeto de su mirada erótica. Una mirada que recorre -exacerbada o
fuertemente simbólica- el cuerpo femenino convirtiéndolo en camino para
la búsqueda mística del autor.
En “La belleza desnuda”, la luminosa obra de Perellón se presenta y
analiza en diferentes afluentes estilísticos - Seducido por un cuadro,
Anamorfosis, La pintura de testimonio social, Perellón, pintor erótico,
Los siete metales, Perellón, hoy: el color sublimado, el esquema
formal...- para desembocar en el torrente creativo que nos inunda en esa
selección de su obra pictórica que es “Catálogo” (1950-2005)
En “La belleza desnuda”, no sólo se testimonia el paso enamorado de
Celedonio Perellón del dibujo ilustrativo a la pintura. También queda
de manifiesto su absoluta predilección por la verdad y la mujer y su
reivindicación del erotismo, esa “pasión fuerte del amor” a la que el
pintor siempre se ha consagrado.
Si Camilo José Cela le define en su Gratitud a un pintor como
“cautivadoramente perfecto, peligrosa y dulce y cruelmente perfecto. No
tiene parientes artísticos ni en los museos ni en la vida, porque su
pintura es la misma vida zambullida en una hierática y también
emocionada aura de poesía, y esto sólo puede decirse de uno entre mil
pintores”, José Marín-Medina le sitúa, junto con Eduardo Úrculo y
Andrés
Cillero, a la cabeza de “ los escasos pintores españoles contemporáneos
que han cultivado a contracorriente entre nosotros el arte erótico”
Marín-Medina añade: “las imágenes del cuerpo desnudo funcionan aquí
como símbolos de lo primigenio, de la verdadera naturaleza de lo real, a
cuyo conocimiento se dirige el saber auténtico, único que esta reservado
para los elegidos, tales como el profeta, el adivino, el sabio y el
artista”.

Profeta, adivino, sabio y artista. Así es el siempre joven maestro
Perellón en “La belleza desnuda” de Liber Ediciones